Uno de los aspectos fundamentales para que el niño se convierta en una persona sociable, autónoma y tolerante es el modo en que haya podido asumir una cierta disciplina y una serie de límites y normas. Los padres no pueden estar siempre detrás del niño o del adolescente para hacerle cumplir las normas. Lo que se ha de lograr mediante estrategias educativas adecuadas es que estas normas queden tan arraigadas que nuestros hijos lleguen a comportarse de una manera responsable también cuando no haya nadie que les indique lo que han de hacer. Un buen punto de partida en lo que respecta a la autoridad de los padres es que éstos ejerzan simplemente como tales, es decir, ni más ni menos que hagan de padres; porque una de las cosas más nocivas en la educación de los niños/as es que padres y madres quieran situarse como amigos de sus hijos/as. En primer lugar, porque esto no es lo que precisan los niños, y en segundo, porque desde ese lugar nos será más difícil imponer unos límites y...